Lloré mirando al cielo y me salieron flores

Tendré que hacer caso a mis amistades más cercanas y empezar un podcast, ya que descubrí hace muchos años que supe desarrollar muy bien el don de la comunicación con el que nací.

Roxx

10/20/20263 min read

Lloré mirando al cielo y me salieron flores

Esta frase de Ed Laverte lleva días rondando mi cabeza generando muchas ideas creativas. Será que habrá que hacer caso a lo que siempre se ha dicho: “el sufrimiento hace mejores a los artistas”, y ya ha comenzado la peor época del año para mi estado de ánimo.

Para una persona que ha nacido en verano, los días grises y el frío sólo te invitan a hibernar, a introspecciones dentro bajando las revoluciones. A recalcular ruta, a analizar qué quieres en la vida, y a preparar la tierra para sembrar las flores que crecerán en primavera.

Según el cosmos, hoy se me recomienda “Stop chasing happiness by trying to avoid sadness. Let them exist together”. Y es que uno de las cosas que más defiendo a lo largo de mi existencia, es que las emociones nos recuerdan que estamos vivos. Todo el compendio, no sólo podemos elegir la felicidad, porque al final estaríamos viviendo una mentira.

Asusta un poco ver el mundo en plena lucha, pero en cierto modo también me hace sentir tranquilidad. No han conseguido transformarnos en robots. Todavía nos cuestionamos las cosas que están bien o mal, y luchamos por cambiarlas. ¿Y sabéis qué? Me encanta.

No se consiguió todo lo que tenemos hoy en día gracias a los tiranos, sino pese a ellos.

La gente, en esta nueva revolución, ha vuelto a elegir la vida tranquila. Se han dado cuenta que no es buena idea dejar que las máquinas (con todo lo avanzadas que están ahora mismo) piensen por nosotros de esta manera. Lo que sucede con esto es que nos apagan partes del cerebro que necesitan salir a dar un paseo por el campo y recolectar bayas salvajes. A comerte esas bayas y recordar que la vida salvaje es ácida, no dulce. Y por si no lo sabías: está bien. Abraza la incomodidad también, que la perfección dulce no existe, es una ilusión efímera. A que, durante ese paseo, conectes con la geometría fractal natural y tu sistema nervioso baje los niveles de cortisol y de repente te acuerdes de lo que era dormir 8 horas seguidas por la noche.

Me hace sentir emociones tan incómodas y a la vez extraordinarias darme cuenta de lo rápido que sucumbimos a la perversión de apagar nuestro cerebro y dejar de crear para consumir… Y luego, pues pasa lo que pasa, ¿no?. En nuestro país, 4.6023.888 personas toman a diario antidepresivos, un 45,34% más que hace una década. Además, un 16% toma pastillas para dormir, ansiolíticos o antidepresivos una vez a la semana y un 27%, al menos, una vez al mes.

¿Sabéis que eso de necesitar un fármaco quicio para regular algo que es tan sencillo de regular como desengancharse de la droga móvil y salir a socializar a la calle podría reducir en un número bastante notable?

Al final, podría tirarme muchas horas hablando intensamente de todos estos temas, y divagando desde la soledad que me deja estar sentada detrás de una pantalla escribiendo.

Tendré que hacer caso a mis amistades más cercanas y empezar un podcast, ya que descubrí hace muchos años que supe desarrollar muy bien el don de la comunicación con el que nací.

Sí, queridos lectores, también he escrito algunas veces cosas con IA. Pero es que no puedo quedarme obsoleta lejos del mundo actual, tengo que trabajar y ese tipo de cosas, y habrá que demostrar entonces la diferencia que supone utilizar esa herramienta (sé utilizarla muy bien, me enseñó gente muy profesional), y utilizar mi factor creativo humano.

¿Con cuál te quedas?

Yo, obvio, seguiré enseñando lo mucho que consigo cuando soy yo la que dejo brotar las palabras entre mis dedos, o durante una conversación, por encima de lo limitado que estaría mi potencial creativo si sólo utilizo a Chati.

Lloré mirando al cielo y me salieron flores.

Hazle un favor al mundo y no escondas tu poder, sé la revolución de la creatividad humana por delante de las máquinas siempre.

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